
Últimamente me he ido acercando cada vez más a los libros de filosofía, casi como si ellos mismos me llamaran. No es una búsqueda forzada, sino una atracción silenciosa que aparece en ciertos momentos de la vida. Así fue como me encontré con un pequeño libro que compré mientras vivía en México, durante una visita al Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán, al que fui acompañado de mi madre.
Me llamó la atención de inmediato que se tratara de una obra de Platón. No sabía cuándo lo leería, pero aun así lo compré junto con otros libros ese mismo día. Con el tiempo, terminé trayéndolo conmigo: fue uno de los pocos libros que no dejé atrás cuando me fui de México.
Siempre he pensado —y lo he dicho antes— que los libros llegan a mí cuando deben llegar. No los leo necesariamente cuando los compro. Algunos pueden esperar meses, incluso años, hasta que el momento es el correcto. Este fue exactamente el caso de Eutifrón o de la piedad y Critón.
¿De qué trata Eutifrón y Critón?
El libro recoge dos diálogos filosóficos en los que Sócrates reflexiona sobre la justicia, la piedad y la obediencia a las leyes. En particular, explica por qué no debe escapar de su condena a muerte, aun cuando esta es claramente injusta.
Sócrates desarrolla sus argumentos utilizando la mayéutica, su célebre método filosófico basado en hacer preguntas constantes para llegar a la verdad. En una época marcada por la inmediatez y las respuestas rápidas, este método puede parecer repetitivo o incluso cansado. Sin embargo, su objetivo es profundamente radical: no dejar ninguna pregunta sin hacer, hasta desnudar la verdad desde todos los ángulos posibles.
En el contexto de su propia condena, que sus amigos y discípulos consideran injusta —y con razón—, Sócrates decide elevarse moralmente por encima de sus acusadores. Entrega su vida no como un acto de resignación, sino como una forma de proteger la legitimidad de las leyes y sentar un precedente ético para el futuro. Su sacrificio busca que, algún día, las injusticias se piensen dos veces antes de repetirse.
El sacrificio, la justicia y el “amor fati”
Convertirse en un mártir es un acto loable, pero también profundamente problemático. Personalmente, creo que para que un gesto así tenga un impacto real, tendría que coincidir con un juez dotado de escrúpulos morales, sensibilidad humanista e interés intelectual. Solo entonces un sacrificio de esta magnitud podría conmover lo suficiente como para influir en decisiones futuras que impliquen la vida de otros —e incluso la del propio juez.
La esperanza, como suele decirse, es lo último que se pierde.
Este libro es valioso porque, como toda buena obra filosófica, deja lecciones de vida y obliga a reflexionar sobre lo injusto que puede ser el mundo en el que vivimos. También conecta profundamente con la idea del “amor fati”: aceptar el destino, incluso cuando es injusto, como la única forma auténtica de vivir con coherencia.
Valoración final
Le doy a Eutifrón o de la piedad y Critón 4 de 5 estrellas. En nuestros tiempos, un sacrificio como el de Sócrates podría parecer exagerado o incluso innecesario. Sin embargo, su influencia y permanencia en la filosofía occidental siguen siendo enormes.
Recomiendo este libro especialmente a quienes se interesan por la filosofía moral, la justicia, la ética personal y el valor de defender tu propia cruz, incluso cuando sabes que es injusta, si ese acto puede servir a las generaciones futuras.
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